IV DOMINGO DE CUARESMA

«TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE LE ENTREGÓ A SU ÚNICO HIJO. CREER EN CRISTO PARA VIVIR EN LA LUZ»

EL PAN DE LA PALABRA EN FAMILIA

Esta iniciativa tiene la intención de acercar más a las familias a los tesoros que abundan en la Palabra de Dios. Pongo en tus manos estos sencillos pasos que, si se llevan a cabo como se aconseja, estoy seguro que ayudarán a papás, hijos, abuelos y a todos los miembros de cada familia a conocer, comprender y poner en práctica lo que Dios una y otra vez nos dice. El Espíritu Santo ilumine a cada familia en esta aventura, y la Virgen María y San José nos muestren a la Palabra hecha carne, a quien ellos mismos contemplaron.

Pbro. Martín González Soria

Catedral de San Buenaventura, Edo. de México.

PASO 1. ORAMOS EN FAMILIA

Estando reunida la familia hacen la siguiente oración:

Papá o mamá: Señor, Padre nuestro, queremos que tú seas el centro de nuestra familia. Te ofrecemos nuestro hogar y nuestro corazón. Especialmente te damos gracias porque nos das la oportunidad de continuar en este tiempo de gracia, que es la cuaresma, camino que nos lleva de tu mano para celebrar y vivir los misterios de nuestra salvación: tu Pasión, tu Muerte y tu Resurrección.

Todos los demás miembros de la familia: Señor, tu Palabra sea lámpara que ilumine nuestros pensamientos, palabras y acciones, a fin de que transforme y moldee el barro del que estamos hechos y así, cada vez más tomemos la forma que tu quieres, que tú has soñado para esta familia. Virgen María, prepara nuestro corazón para acoger la Palabra como tú la acogiste y te alimentaste de ella. Amén.

PASO 2. ESCUCHAMOS EN FAMILIA LA BUENA NOTICIA

En este ambiente de oración leemos y escuchamos el pasaje bíblico: (un miembro de la familia lee 2 veces el pasaje del evangelio según San Juan Capítulo 3, versículos 14 al 21)

Del Santo Evangelio según San Juan 3, 14-21

Dios envió a su Hijo amado para que el mundo se salve por él.

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nocodemo: «Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es esta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Palabra del Señor.

PASO 3. ANTES DEL DIÁLOGO EN FAMILIA ES NECESARIO TENER EN CUENTA QUE …

El texto del bíblico de hoy, tomado del Evangelio según san Juan, es una parte de la respuesta que Jesús da a Nicodemo, maestro en Israel; esta respuesta nace de tres preguntas: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?… ¿Cómo puede ser eso? (3,4;9). Jesús viene hablando sobre un nuevo nacimiento, el nacimiento del Espíritu, es decir participar en la vida que Dios da en el sacramento del Bautismo, por eso sólo el que nace en el Bautismo es un renacido, uno que entra en el Reino.

Nuestro texto comienza con una comparación que hace Jesús: «Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre».  Moisés levantó la imagen de una serpiente de bronce en el desierto con la finalidad de que, quien hubiera sido mordido por una de ellas, al ver esta imagen, no muriera sino tuviera vida (Nm 21,4-9). Cristo anuncia que también será levantado. Para san Juan, este levantamiento no sólo implica la crucificción, sino también la resurrección y la elevación al cielo; de esta manera el que cree en Cristo tiene vida.

Tanto nos ha amado Dios, nuestro Padre, que nos ha enviado a su único Hijo para que tengamos vida, vida en abundancia. Esto es una locura, es el colmo del amor de Dios, ¿Quiénes somos nosotros para que el Padre nos haya enviado a su Hijo? En Jesús recibimos la salvación no la condenación. San Juan insiste una y otra vez en que creamos plenamente en Cristo, el enviado del Padre y en él aceptemos el amor del Padre y la salvación en su Hijo.

También san Juan usa muchas veces en su evangelio el binomio luz/tinieblas. Jesucristo es la luz del mundo que, viendo a la humanidad sumergida en la oscuridad, viene a su encuentro para que no vivamos acostumbrados a la oscuridad, es decir, a la mentira, sino que seamos hijos de la luz viviendo en la verdad.

DIALOGAMOS EN FAMILIA CON LA BUENA NOTICIA

  1. Desafortunadamente muchas familias sólo se han quedado con la catequesis que recibió cada uno de sus miembros cuando era niño o algúna otra experiencia de retiro espiritual… sin formarse más en la fe en las siguientes etapas de su vida, ¿Cómo podemos hacer que nuestra fe sea cada vez más adulta? ¿Nos conformamos con cumplir ciertas prácticas religiosas, que dicho sea de paso no están mal, pero que no son suficientes? ¿Nuestra vida de fe crece y se purifica cada vez más a través del encuentro con Cristo para así, tener vida en él? ¿En qué se nota que creemos firmemente en Cristo? Cuándo los demás nos ven, ¿Con la forma de vivir nuestra fe los atraemos a Jesús o los alejamos?
  2. Tantas veces quizá hemos escuchado la frase: «Dios te ama», ¿Qué nos dice esta frase a cada miembro de la familia? ¿Cómo hemos experimentado el amor de Dios en nuestra vida y en nuestra familia? «Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna», ¿Somos conscientes de que nuestro Padre Dios nos ama tanto que nos llama a obras de vida y no de muerte? ¿Cómo podemos agradecer tanto amor que Dios tiene por nosotros?
  3. Dios no quiere que nos condenemos sino que nos salvemos, ¿Qué estamos haciendo para contribuir a nuestra salvación? ¿La tomamos en serio?
  4. ¿Qué actitudes podemos cultivar más para vivir en la verdad y no en la mentira? En nuestro Bautismo, nuestros papás y padrinos recibieron una luz, la vela encendida, esto quiere decir que somos hijos de la luz, ¿Vivimos en esta luz o en la oscuridad de la mentira? ¿Preferimos las tienieblas a la luz? Si preferimos la luz, ¿En qué lo podemos notar?

PASO 4. ORAMOS Y AGRADECEMOS EN FAMILIA

En torno a una biblia abierta, donde se encuentra el pasaje que acabamos de meditar, y puesta al centro de la familia en una mesita con un cirio encendido, hacemos en familia oración. Dios nos ha hablado en su Palabra, ahora ¿qué le respondemos nosotros?, ¿qué nos anima la Palabra decirle a Jesús? A partir de une frase o una actitud de Jesús puedes hacer tu oración. Espontáneamente cada miembro hace oración en voz alta. Finalmente buscamos el canto en google: «Nacidos de la luz, hijos del día», y lo escuchamos con atención.

PASO 5. PARA SABER MÁS…

En el Evangelio según san Juan Jesús se autopresenta siete veces con la frase «Yo soy». Esta frase hace alusión al libro del Éxodo 3,14, donde Yahveh envía a Moisés a liberar a los israelitas de la esclavitud de Egipto, le dice: «Yo soy» te envía. Jesús, al decir «Yo soy», se está presentando como Dios, él es Dios, la segunda eprsona de la Santísima Trinidad, verdadero Dios y verdadero hombre. A pesar de esta autorevelación muchos judíos no creyeron en él. En el siguiente cuadro están las siete expresiones «Yo soy…».

Reto: busquen en familia las citas que están vacías y compártanlas juntos.

Los siete «Yo soy» de Jesús en el Evangelio según san Juan

AfirmaciónTextoSignificado
«Yo soy el pan de vida»Jn 6,35,42,51Él es el que nos alimenta de su misma vida
 Jn 8,12; 9,5; 12,46Él es la claridad que nos hace salir de la oscuridad
«Yo soy la puerta de las ovejas»Jn 10,7,9Él es la única y segura entrada por la que tenemos acceso al Padre
 Jn 10, 11,14Él es quien nos cuida y entrega su vida por nosotros
«Yo soy la Resurrección y la vida»Jn 11,25Con su Pasión, Muerte y Resurrección, Él ha vencido nuestra muerte y nuestro pecado
 Jn 14,6Él es el único camino que no nos pierde, la única verdad en la que encontramos sentido, la única vida que nos participa de su vida en abundancia
«Yo soy la vid verdadera»Jn 15,1,5Nos llama a dar frutos estando unidos a Él.

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