III DOMINGO DE CUARESMA

«EN JESÚS, NUEVO TEMPLO, CELEBRAMOS JUNTOS SU PASCUA »

Esta iniciativa tiene la intención de acercar más a las familias a los tesoros que abundan en la Palabra de Dios. Pongo en tus manos estos sencillos pasos que, si se llevan a cabo como se aconseja, estoy seguro que ayudarán a papás, hijos, abuelos y a todos los miembros de cada familia a conocer, comprender y poner en práctica lo que Dios una y otra vez nos dice. El Espíritu Santo ilumine a cada familia en esta aventura, y la Virgen María y San José nos muestren a la Palabra hecha carne, a quien ellos mismos contemplaron.

Pbro. Martín González Soria

Catedral de San Buenaventura, Edo. de México.

PASO 1. ORAMOS EN FAMILIA

Estando reunida la familia hacen la siguiente oración:

Papá o mamá: Señor, Padre nuestro, queremos que tú seas el centro de nuestra familia. Te ofrecemos nuestro hogar y nuestro corazón. Especialmente te damos gracias porque nos das la oportunidad de continuar en este tiempo de gracia, que es la cuaresma, camino que nos lleva de tu mano para celebrar y vivir los misterios de nuestra salvación: tu Pasión, tu Muerte y tu Resurrección.

Todos los demás miembros de la familia: Señor, tu Palabra sea lámpara que ilumine nuestros pensamientos, palabras y acciones, a fin de que transforme y moldee el barro del que estamos hechos y así, cada vez más tomemos la forma que tu quieres, que tú has soñado para esta familia. Virgen María, prepara nuestro corazón para acoger la Palabra como tú la acogiste y te alimentaste de ella. Amén.

PASO 2. ESCUCHAMOS EN FAMILIA LA BUENA NOTICIA

En este ambiente de oración leemos y escuchamos el pasaje bíblico: (un miembro de la familia lee 2 veces el pasaje del evangelio según San Juan Capítulo 2, versículos 13 al 25)

Del Santo Evangelio según San Juan 2, 13-25

Cuando se acercaba la pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró ali suelo las monedas; y a los que vendían palomas le dijo: «Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre».

En ese momento , sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: «El celo de tu casa me devora».

Después intervinieron los judíos para preguntarle: «¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?».

Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré». Replicaron los judíos: «Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre. Palabra del Señor.

PASO 3. ANTES DEL DIÁLOGO EN FAMILIA ES NECESARIO TENER EN CUENTA QUE …

Hacia el final del evangelio según San Juan, el autor nos da a conocer con claridad cuál fue la finalidad u objetivo por el cual escribio su evangelio, nos dice: «Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su nombre» (Jn 20,30-31). El verbo «creer» aparece una y otra vez en este evangelio, este verbo necesariamnete tiene un complemento, creer ¿qué? o creer ¿en quién? Para el evangelista San Juan «ese quién» en el que se ha de creer es Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. A su vez, este creer una y otra vez en Cristo lleva consigo una consecuencia: tener vida en su nombre.

En el texto bíblico de este próximo domingo III de Cuaresma, aparece dos veces el verbo «creer». La primera vez tiene como sujetos a los discípulos, quienes creen en la Escritura (es decir, en lo que está escrito en el Antiguo testamento), aunque también creen en las palabras de Jesús, que son pronunciadas ahora en el Nuevo Testamento. De esta manera, en Cristo se cumple lo anunciado y prometido desde antiguo, él es el nuevo templo, donde la presencia de Dios es plena y gratuita. La segunda vez que aparece, tiene como sujetos a muchos que creyeron en él.

Al hablar Jesús del templo de su cuerpo, demuestra que el verdadero templo no está hecho de piedras terrenas, sino del su propio cuerpo; en este sentido hemos de entender estas palabras: «Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré». Además, el templo, como morada de Dios, puede levantarse y construirse en cada cristiano, (leer: 1Cor 3,16). Y no sólo cada cristiano sino todos los discípulos de Jesús formamos un templo consagrado al Señor, construido sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, con Cristo como piedra angular, (leer Ef 2,20ss).

En este sentido resulta ilustrativo saber que la palabra «templo» en hebreo se lee «heqal (jecal)», mientras que la palabra «asamblea» se lee «qahal (cajal)», estos dos términos son muy parecidos en su sonido, el primero indica el templo físico de piedra o algún otro material, (leer 1Re 8,13), el segundo indica la asamblea, la «ekklesia», es decir, la Iglesia, (Leer 1Pe 2,5-10) de la cual tu y yo somos parte.

Esta escena evangélica tiene lugar durante la fiesta de la Pascua judía, fiesta principal para los judíos, en la que conmemoraban su liberación, su éxodo o salida de la esclavitud de egipto hacia la libertad que Yahveh quería para su pueblo. Precisamente en el contexto de la Pascua, Jesús anuncia su Pascua, una nueva Pascua, su paso de su muerte a su resurrección: «Destruyan este templo y en tres días lo levantaré». Con esta afirmación Jesús quiere atraer a hacia él a la nueva asamblea, su Cuerpo, su Iglesia a la que todos estamos llamados, «Cuando sea levantado en alto sobre la tierra, ataeré a todos hacia mí» (Jn 12,32). Ahora Jesús es nuestro templo y nuestra pascua, en él todos edificamos un nuevo templo llamado a creer cada vez más y a tener vida abundante.

DIALOGAMOS EN FAMILIA CON LA BUENA NOTICIA

  1. ¿Recuerdas cuál es la finalidad por la que Juan escribió su evangelio? (Jn 20,30-31). Según este objetivo, ¿somos una familia que va creciendo en una fe más adulta y madura o nos conformamos con una fe inmadura y de conveniencia, que no transforma vidas sino que nos deja igual, como siempre? ¿Tenemos como centro de nuestra familia Jesucristo, en qué se nota que tenemos vida en él?
  2. ¿Nuestra fe se cimenta en la piedra angular que es Cristo o en cosas superficiales que no inciden en nuestra vida? ¿Nos consideramos una familia, como muchas que se dicen católicas, donde la fe en Cristo no es algo serio y profundo, sino un simple barniz superficial que no llega a lo profundo ni lo cambia?
  3. ¿Somos conscientes de que nuestra familia forma una pequeña comunidad de discípulos y misioneros de Jesús? ¿A qué nos compromete esto?
  4. Jesús es nuestro nuevo templo, ¿cómo podemos buscarlo más en familia? Él nos hace a todos una sola Iglesia, ¿Somos conscientes de que formamos una sola Iglesia y no grupismos o individualismos que no nos llevan a ningún lado? ¿Cómo superar los individualismos y grupos cerrados en nuestra comunidad?
  5. Nuestra primera pascua fue en nuestro bautismo, donde participamos de la Pascua de Jesús, fuimos sepultados en su muerte para resucitar con él a la vida, ¿Con qué obras cocretas podemos hacer presente cada día la Pascua de Jesús en nuestra familia, es decir, qué obras de muerte hemos de abandonar de una vez por todas para dar lugar a las obras de vida?

PASO 4. ORAMOS Y AGRADECEMOS EN FAMILIA

En torno a una biblia abierta, donde se encuentra el pasaje que acabamos de meditar, y puesta al centro de la familia en una mesita con un cirio encendido, hacemos en familia oración. Dios nos ha hablado en su Palabra, ahora ¿qué le respondemos nosotros?, ¿qué nos anima la Palabra decirle a Jesús? A partir de une frase o una actitud de Jesús puedes hacer tu oración. Espontáneamente cada miembro hace oración en voz alta. Finalmente buscamos el canto en google: «Portones, alzad los dinteles», y lo escuchamos con atención.

Música: video de la Rondalla del Seminario Conciliar de Yucatán

PASO 5. PARA SABER MÁS…

El evangelio según san Juan es conocido también como el cuarto evangelio, fundamentalmente por dos razones, la primera porque no forma parte de los tres evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas), la segunda porque fue el último de los cuatro evangelios que se escribió, hacia finales del siglo I. El número siete es una de las características de este evangelio, el siete quiere decir plenitud o perfección. Por ejemplo: narra siete signos (milagros) de Jesús, setenta veces aparece en esos siete signos el verbo creer, conjugado en diversos tiempos, etc.

Reto en familia: encuentren, dentro de los primeros 11 capítulos de este evangelio, los siete signos y apréndanselos de memoria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *