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Pastores que forjaron nuestro camino de fe
S.E. Mons. Manuel Samaniego Barriga
Nacido en Michoacán en 1930, Mons. Manuel Samaniego Barriga forjó su vocación sacerdotal en el Seminario de Morelia, siendo ordenado en 1957. Su ministerio temprano se caracterizó por un profundo interés en el apostolado laical, sirviendo como asesor de la Acción Católica. Consagrado obispo en 1969, pastoreó la Diócesis de Ciudad Altamirano durante una década antes de su nombramiento para Cuautitlán.
El 25 de abril de 1979, tomó posesión como el primer obispo de nuestra recién erigida diócesis. Su episcopado de 26 años fue una labor fundacional: estableció las estructuras pastorales, organizó las primeras parroquias y decanatos, y en 1981 fundó el Seminario Diocesano, pilar para el clero local.
Fomentó incansablemente la devoción a San Juan Diego, participando activamente en su proceso de beatificación en 1990. Falleció en el cargo el 26 de junio de 2005, dejando como legado una diócesis organizada y con cimientos sólidos.
S.E. Mons. Guillermo Ortiz Mondragón
Originario de Toluca, Mons. Guillermo Ortiz Mondragón fue ordenado sacerdote en 1976. Su ministerio se distinguió por su habilidad para la comunicación y su cercanía con la gente. En el año 2000 fue nombrado Obispo Auxiliar de México, donde fue vocero durante la canonización de San Juan Diego en 2002.
Tomó posesión de la Diócesis de Cuautitlán el 23 de noviembre de 2005. Su episcopado se centró en la consolidación pastoral y un profundo compromiso social. Ante el crecimiento demográfico, gestionó la creación de la Diócesis de Izcalli en 2014.
Fue una voz profética a nivel nacional en la defensa de los derechos de los migrantes como responsable de la Pastoral de Movilidad Humana. Su fallecimiento el 14 de septiembre de 2021 dejó una diócesis pastoralmente vibrante y solidaria con los más vulnerables.
